Han sido semanas extrañas pensando en ti.
Honestamente el grueso de mi cuerpo,
mis sentidos,
la posible alma que me sostiene,
te encuentran entre ectoplásmicas partículas.
Hace mucho que no podía nombrar esta sensación,
he venido de un letargo extraño,
de una tranquilidad aparente.
Y por alguna razón desconocida,
supongo que es el cerebro,
la naturaleza de la condición humana:
me asalta una urgencia tuya.
Consisto en una rutina donde la creatividad es una espiral,
remolino que te encuentra inevitablemente,
ideas que te abrazan,
y sueños estremecidos que suceden debajo del instinto.
¿Será que existo en este mar de soledades?
¿Pero será que existo en esa ausencia tuya?
Quizá mañana lo sepa.