En el umbral gris de la tarde fría,
mi corazón descifra tu demora;
y el tiempo, que en silencio me devora,
deshoja su reloj sobre mi día.
La luz, sobre los muebles, agonía,
se extingue como un pájaro que implora;
y hay algo en cada sombra que te añora,
un eco que pronuncia tu porfía.
No sé si ha de llegar tu voz distante
a descorrer la noche de mi herida,
ni si vendrás con tu fulgor radiante.
Más guardo, entre las ruinas de mi vida,
un sueño que te nombra delirante.
y una puerta al amor jamás rendida.
JUSTO ALDÚ / derechos reservados 2026