Felipe de la Mata

ESE VACÍO

Recuerdo el maldito desierto
dentro de la boca. 

La noche
instalada en el cuerpo.

Y el vacío.

La cama
crujiendo: 
ya no me sostiene 

Insomnio.

Y el vacío que duele. 

En una casa tapiada,
sin puertas. 

Ni siquiera el gato
se quedaba conmigo. 

Y el vacío que ahoga.

En el espejo,
esa cara
que no conocía. 

Y el vacío,
ese vacío sordo, 
que no me dejaba.

Llegaste.

El gato regresó.