Tarta de limón venezolana
En un cuenco arrojar las abstracciones
y un buen litro de jugo de aire. Amasa
con cinco polvos mágicos —no orgásmicos—
esa nada que está haciendo nada.
Repetir el proceso. Aquel vacío
debe hornear a 90 grados. Agua
y algunos estornudos mal echados
de tus pasadas ganas.
Una vez hecho todo
debes morder tu lengua o bien jalártela,
porque... ¡admítelo!, solo así comerás carne.
Y después… nada. Acuéstate en tu cama
y quédate a pensar junto al silencio
que Diógenes también se masturbaba.
Ingredientes:
300 gramos de ilusiones.
Unas cuantas luciérnagas imaginarias.
Un litro de jugo de aire.
Una pizca de esperanza marca Pandora.
100 gramos de nada.
Algunos polvos mágicos (con/sin fluidos).
Varios estornudos
Relleno:
15 segundos de un comercial de MacDonalds.
Un padre nuestro (para la corporeidad del relleno).
Una siesta entre 3 horas y 8 horas.
Una jalada o dedeada (dependiendo del sexo del chef).