Un refugio para nuestro amor.
En aquel lugar se encontraron sus manos,
se posaban sobre el cemento de la fuente,
una sobre la otra, y bebían del elixir:
los conectaba y separaba del tiempo.
El agua los observaba y los reflejaba,
la ciudad y sus cabells se peinaban de gente,
ellos reconociéndose por vez primera
en sus miradas,
allí donde se reúnen los enamorados;
somos nosotros en las noches del parque.
Construí este refugio,
un balcón donde podamos aterrizar y volar.