Andrea St

10/10

Hay días en que mi corazón

se siente tan ligero

‎que tiembla ante la brisa devastadora ‎

que mece sus frágiles pétalos. ‎ ‎

 

Y, conteniendo a duras penas ‎

las ganas de hacerse pedazos, ‎

baila, temeroso, ‎

al compás de la tormenta. ‎ ‎ ‎

 

No sé si llamar a esto:

costumbre o desprecio

Decepción

‎¡Necia flor! ‎

¿Por qué aún marchita, crees en su afecto?