Era un silencio...
¡ensordecedor!
El tímpano sufría,
la oreja nada percibía
Silencio demoledor.
Sólo el choque
de la palabra,
que desde el
pulmón nace.
Se abre paso en cuerdas vibrantes,
lucha por liberarse del encierro
entre huesos y carne.
Última barrera
el marfil dental.
Prueba pronunciar la \"S\"
Turbulencia y fricción.
Son los que rompen
el ensordecedor silencio
para dar sentido
a la oreja, al tímpano
y al cerebro.
Lindo es escuchar
un gracias, un por favor,
¡un te quiero, un te amo!...
Todo en medio de la paz,
Y no la guerra, nunca el odio,
ni el rencor.
O, preferible será el silencio...
ensordecedor...
©️
Salvador Santoyo Sánchez
12/10/2026