Kamar Oruga

Otro Jardín

 

 

 

 

El niño que alguna vez fui 

hoy recorre este escenario desierto,

y al igual que yo,

en busca de nuevas esperanzas,

de nuevas promesas de azúcar,

y de nuevas fantasías de ensueño.

El niño que antes fui 

hoy me sigue 

como una sombra en mi camino,

trazando la geometría de mis días

y anclando estrellas en las noches,

sabiendo 

que cada paso tiene su cauce 

y que cada palabra su silencio,

me mira desde su espacio secreto

y me recuerda 

que el mundo es un lugar 

por el que vale la pena luchar.