Capullos carmesí
enamoran
el vínculo sagrado
que moja
el blanco
de nuestra luna
imaginada.
Tras el Portón
de los recuerdos truncos,
sudados y
confusos,
de heridas ya curadas,
titilan en mí
tus latidos,
que de amor
curan
sanan...
Amor de mi vida,
te quiero
dentro de mi alma
entre soles encendidos
que sueñen
tu presencia,
que anhelante
aguardo...
Sol,
astro de fuego,
que iluminás
nuestra mirada
hacia los cielos
de constelaciones
extrañas...
Luna
que tu luz
apagás
cuando
te imaginamos,
verte juntos...
¡Hagan ya el milagro!
Amor de mi vida,
seremos uno
fundidos en un único
abrazo
que
aguarda también
ese beso
soñado...
Amor,
ya no quiero
truenos ni relámpagos
en mis días
ni sórdidas cadenas
que me aten
a un pasado
que de pronto
se hace vivo
y me descarna...
Amor,
quiero sólo tu Viento
de amor
alborotado
entre las hojas resecas
de nuestro Otoño amado
mientras,
te espero,
pura,
sin mentiras,
alma mía,
desarmada...
(Patricia)
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