No quiero
Que me respondas estas letras.
Después de leerlas,
Puedes romperlo todo.
Te escribo para que sepas,
Cuanto miedo me da saber...
Que ya no sé de tí
Pero a ver
Vamos mujer,
Aclárame...
Está tajante duda;
¿Quién te lo dió todo?
¿Quién dejó en tus pequeñas manos...
El destino de todos mis días?
¿Quién te dió una llave
De todos mis recuerdos
Para que pases y moldees todo
Cómo si fuera tu casa
Y no mi cabeza?
¿Sabes cuánto peso
Tiene la más mínima de tus palabras?
Sabes tu
Mujer ausente
¿Cuánto amor le das
A mis pobres manos
Cuando te animas a rozarlas?
Y es que no lo has
Concebido,
Magnificado incluso.
Vives así
Con indiferencia
Sabiendo qué quizás un día
Cuando lo necesites
Tendrás mi amor listo
Forjado
Bien educado
Para servirte a tí.
Es justo.
A fin de cuentas,
Tu lo sembraste,
Tu lo domaste.
Tu le enseñaste lo más básico.
Que los abrazos, se regresan,
Que las manos se cuidan,
Y que los besos...
Los besos no se regalan...
Se ganan.
Mi vida, me educaste de una manera.
Algo sencilla.
Cuidarme de mis impulsos,
Más jamás de mis instintos.
¿Quién?
¿Quién te dió derecho a esconderme a mí mismo de mi reflejo?
¿Quién te dió derecho a moldear mi sonrisa?
Para formar no un camino,
Sino un mapa
Para que tú sonrisa y la mía,
Siempre se encuentren...
Incluso cuando ya no se buscan.
De seguro,
Siempre te has dicho,
Que cuando te miro,
Me veo tonto seguramente.
Pero cariño;
No tienes ni idea
Que cara pongo cuando no me ves,
Cuando, como siempre, te me vas.
¿Quién?
¿Quién te dió todo el derecho
De adueñarte de cada una de las preguntas
Que me hizo alguna vez el resto
Y que yo,
Yo nunca voy a poder responder?
¿Quién?
¿Quién te dió permiso
De adueñarte
De todo aquello
De lo que yo era dueño
Pero que se vuelve tuyo
Cada vez que regresas?
Me vuelves espectador
De tí
De mí
Y de nuestro cómplice
Y secreto amor.
Léeme
Escúchame
Por lo menos
Una sola vez
Por lo menos está vez.
Crees que hoy
Que la fecha nos apremia
Que nuestro cariño,
Cariño, nos encuentra.
Me puedas regresar
Tan solo
¿Un poco de mi?