Gerard Puntriano Yupanqui

Carta a Elvira

Elvira, querida mía
Entendí que no me escribes, solo me respondes
Qué mala educada resultaste, floja para preocuparte por mí
En el día que advertí más necesitarte

 

Siempre demoras en atenderme cuando a ti acudo con desespero
Confronto tu desgano y en respuesta recibo “peros”
Tan fácil te resulta justificar tu falso amor sincero
Eres muy buena, considero, y muy malo yo, que te creo

 

Querida Elvira, dime
¿Es aún solo mío el cariño que profesas al encontrarme presente?
O acaso ahora lo comparto con un desconocido
Cuya desfachatez debe ser tan conocida
Como la burla para quien te escribe y quiere

 

Hoy soñé un mundo perfecto que impida irme de tu lado
¡Ay, cariño! Salto de solo imaginarlo
Ya calmado suspiro por lo grato que resulta el pensamiento
Mientras la misma idea para ti sería un tormento

 

A veces considero que el olvido a tu persona tocó la puerta
Y cada día de tus citas con la almohada me arrebata
Sencillamente de tu amante no te acuerdas ni un poco
Mientras que en ti pienso cuando toco fondo

 

¡Oh querida!, tan fácil fuera para mí irme y nunca más volver
Supongo ríes al saber que eso no es cierto
Porque me tratas como a un prisionero
Y yo voluntario, adopté el papel de preso