El Rescatista que Aprendió a Soltar
Te vi llorar por sombras del pasado,
juntando los pedazos de tu herida,
y quise ser el faro inesperado
que le diera un refugio a tu deriva.
Fui el confidente atento en la tormenta,
mientras tu alma por otro sufría,
te di mi amor sin sacar ninguna cuenta,
ofreciéndote un sol que no existía.
No hubo besos, ni abrazos, ni promesas,
solo mi pecho abierto en el intento,
de rescatar tus noches de tristezas
y cambiar por sonrisas tu lamento.
Pero aprendí que en este desatino,
por más que el alma con fuerza se entregue,
nadie puede cambiar otro destino,
ni salvar a quien no quiere que lo eleven .
Hoy guardo mi bandera de rescate,
perdonando el error y la insistencia,
dejo que el tiempo cure este combate
y abrazo con honor mi propia esencia.
De No soy el bobo, soy el que dio todo,
el hombre noble que aprendió a soltar,
hoy salgo del abismo y de su lodo,
¡listo por fin para volver a amar!
-El bohemio puro.