El viento corre sin huella,
sin rostro y sin dirección.
Lleva en su lomo semillas
y en su canto, una oración.
Juega en campos de amapolas,
baila en copas de ciprés y
en la noche, entre cortinas
cuenta sueños al revés.
Nadie puede encarcelarlo,
nadie puede retener,
es espíritu que viaja
con deseos de volver.