Días después entré en el portal donde una vez nos conocimos y por donde tantas veces nos hemos despedido.
Un tiempo antes tuve que salir de él, no podía seguir alimentando lo que un día creamos y ver como se esfumaron todos nuestros momentos después de tantos años, tú no eras el mismo y yo vivía de engaños...
Ya no tengo forma de verte, estaba cerrado para mi pero abierto para cierta gente; una vez fui una de ellos, mi ángel oscuro apartaste tus destellos...
Me sentí vulnerable, triste e indeseable, aliviada porque no hay mejor manera que seguir adelante sin caer en la tentación de volver a tu vera...
Hubo un momento en el que no existía ningún consuelo, casi me derrumbo pero me paró el suelo, y allí pasaron todos los buenos recuerdos por mi mente, sonreí y volví a nuestro presente, donde no hay luces que brillan, era muy simple saber que tu nunca esperaste en la otra orilla...
Tragué saliva, respiré profundo y le susurré al viento que ya no somos almas gemelas en este mundo, ¿casualidad o certeza? Eso jamás lo sabré si era la locura de mi cabeza o que sentíamos tan profundo...
Hoy en la noche pienso en lo que siento, ¿es nostalgia, simplemente anhelo en la distancia o solo un recuerdo?...
Es... es saber que mi despedida sigue abriendo una herida sabiendo que se acabó el juego en esta vida.
Cerrado... si me vuelves a leer lo abrirás para saber que lo he notado... si lo haces volverás por un momento a tenerme a tu lado, pero en la nueva era que hemos comenzado...
Ya no tengo palabras para decirte el porqué hemos terminado de ésta manera que nos ha tocado...