Jesús GM

No lo permitas

Luciérnaga nocturna, cuerpo transparente.

No me permitas ceniza.

No todavía.

Yo que he sido silencio y ruido.

Un puerto desde donde te he amado.

 

La noche clava en ti su silencio,

un rumor de caricias se cuelga en el viento,

de pronto me hablas y en tu nombre

vuelve a amanecer como antes de mis besos.

 

Dame una palabra de tierra y agua,

un reproche, la nostalgia y un suspiro,

la soledad del mar, la sal del mar

 

Mis manos te buscan desesperadamente,

mi locura anida en ti, como si todo me viniera de ti:

ojos donde el crepúsculo escribe un verso,

dulce miel que embriaga los sentidos

 

Déjame libre el camino que todos

los míos conducen a tu pecho,

paloma celeste que abraza la tarde,

afiladas caderas por donde muere mi sed.

 

Allí donde la vida se me agota,

entre la delgada línea de tu soledad y mi fe,

amor mío, esa vida ingrata nos quiere olvidar.

 

No lo permitas, no me dejes terminar así.