No importa qué hora marque tu reloj,
yo seré tu a las dos de la mañana
cuando el insomnio te abrace,
y a las siete, cuando el sol te despierte.
Soy tu en el café de la tarde
y en el silencio de la medianoche,
en el mensaje inesperado
y en el pensamiento que no te deja.
No necesito un momento perfecto,
porque cada momento contigo lo es.
Mi amor no tiene horario,
no tiene pausa, no tiene fin.
Si me llamas, corro.
Si callas, te espero.
Si sonríes, vivo.
Porque mi única verdad, mi único tiempo,
es este:y en cada latido, que soy tu.