Cuando en casa hay alguien
que se preocupa por tu frío o calor,
que pregunta si has comido
y te cuida con amor.
Si tus penas encuentra
y tus necesidades atiende,
hay un abrazo que reconforta
y un cariño que nunca se vende.
Porque la riqueza más grande
no se mide en oro ni dinero,
sino en tener a alguien que te cuide
con amor sincero y verdadero.
Donde hay cuidado, ternura y unión,
la vida florece en el corazón.
G3