Hay blancos
en la distancia.
Quietos.
Perfectos.
Sin nombre.
Los hombres
apuntan.
Disparan.
Celebran
la precisión.
Después recogen
los blancos.
Algunos
todavía preguntan:
¿para qué
era la práctica?
Nadie responde.
Quizá porque
la respuesta
estaba
del otro lado
de la mira.
Emiliodr/Oct 11/26