Oscar Valero

Ayer te conocĂ­

Ayer te conocí,

y no porque no te hubiese visto antes;

ya que llevamos más de tres meses de relación.

Te conocí

porque conocí tus miedos y tus verdades,

porque me permitiste ver tus emociones

y me embargaste con tus acciones.

Te conocí

porque me permitiste ver tus adentros

y me compenetré con ellos.

Me dejaste llegar a la raíz

y me invitaste a quedarme ahí.

Disfruté de cada momento junto a ti

y de tu lava de fuego,

esa que emana

del volcán de tu corazón.

Ayer te conocí

y me conocí también,

porque esperé frente a tu casa sin temor,

porque sabía

que por esa puerta saldría el amor.

Te conocí

porque, como tantas otras veces,

caminé contigo de la mano

hacia ningún lugar esperado,

donde simplemente

estuviéramos los dos.

Enfrentamos parte de nuestros miedos

al encontrarnos con la mirada

de quienes nuestra relación pueden juzgar.

Y, sin embargo,

como otras veces,

salimos airosos de aquel lugar.

Ayer te conocí

porque de nuevo

volviste tu mirada hacia mí,

llena de seguridad.

Te conocí

como se conoce a quien se quiere

y ya no se quiere dejar ir.

Te conocí desde adentro,

desde ese lugar

donde tus lágrimas

suelen desembocar.

Ayer te conocí

cuando, al lugar donde vivo,

me pediste de nuevo entrar.

Y entonces mi corazón,

cobarde por miedo,

se rehusó a aceptar.

Vi en tu mirada

ese miedo a fracasar,

quizás por temor a la mentira,

quizás por temor a la verdad,

quizás porque sé

que en mi vida

tan solo quieres estar.

Ayer te conocí

y no te dejo de pensar,

porque ya no solo eres un pensamiento,

porque ya eres

mi realidad.