José Antonio Artés

EL DOLOR DE UNA FOTO

Aquella imagen era una fuente de dolor,
donde bebían los recuerdos
de aquel amor que un día fue mi cielo
y hoy es la sombra de un adiós,
mientras, afuera, la lluvia se negaba a cesar.

 

 

Entre mis manos temblaba la foto,
testigo mudo de un tiempo que se fue,
y al contemplar tu sonrisa detenida,
mi corazón se rompió una vez más.

 

 

Llamé, sin querer, a la nostalgia,
que llegó lentamente,
disfrazada de amargura,
arrastrando los silencios de tu ausencia
y sembrando de espinas mi tristeza.

 

 

Fue cuando mi llanto comenzó a danzar
al compás de los recuerdos que dolían,
en aquel baile al que nunca quise asistir,
donde mis sueños, uno a uno, se extinguían.

 

 

Quise cerrar los ojos y olvidarte,
pero el alma se negó a dejarte ir;
porque hay amores que se marchan de la vida,
pero encuentran otra forma de existir.

 

Me quedé inmóvil, mirándote todavía,

abrazada a tu recuerdo,

con una fotografía y un amor sin terminar, 

recordando que un día fui la razón de aquella sonrisa.

Y mientras mis lágrimas bailaban su último vals,

encontré el único compañero que me dejaste, allí, 

junto al marco de madera y la lluvia:

 

la soledad.

 

José Antonio Artés Sánchez