Antonio Portillo Spínola

El punto exacto


Nos encontramos
cuando ya te daba por perdida,
cuando la vida me llevaba de la mano
y la muerte te cerraba las puertas.
Yo venía de días sin respuesta,
de noches donde el mundo
seguía girando sin sentido.
Tú llegabas desde ese otro lado
donde el tiempo ya no tiene nombre
y el silencio no necesita palabras.
No sé qué fuerza
acercó nuestras orillas,
qué grieta se abrió en lo imposible
para que pudieras encontrarme
cuando yo ya no sabía buscarte.
Tú, tan lejos de mis manos.
Yo, tan cerca de tu ausencia.
Y, sin embargo,
hubo un punto exacto
donde la vida y la muerte
dejaron de ser contrarias.
Allí no existían los relojes,
ni la distancia,
ni siquiera el adiós.
Solo tú,
solo yo,
y todo aquello que quedó pendiente
entre tu última luz
y mis ganas de encontrarte.
Y yo sigo aquí,
en este lado del tiempo,
sin saber si fui yo quien te encontró
o si eras tú
quien llevaba toda la eternidad
esperándome.

 

Antonio Portillo Spínola ©