Anne Carson razona con el alma fragmentada
pensando el dolor como quien mide un abismo,
su mente no calla ni en la noche cerrada
buscando verdades dentro de su propio misticismo.
Comparte el pedazo de su pan y su pena
sabiendo que el tiempo curará la herida amarga,
su pecho no teme a la cadena más dura
ni al peso tremendo de una pena tan larga.
Goza libertad del otro ser,
sufre pero respeta su verdad.
Nunca renuncia a su poder,
Vuela con luz y dignidad.
Siente el aire al renacer,
fuerte ante la tempestad,
libre al fin para vivir,
viendo al mundo sonreír.
La mente que manda no la pudo doblegar
aunque se apodere de su centro más profundo,
ella no odia al que la quiso encadenar
mira con respeto los dolores de este mundo.
Se sobrepone firme con el paso elegante
no guarda rencores en su libre pensamiento,
el alma se cura y se levanta gigante
fiel a su destino sin temor al sufrimiento.
¡Este humilde tango se lo brindo a Anne Carson por su contribución a la poesía y al entendimiento humano!