Luciérnaga de alba
Toqué los ríos de tu cabello,
tus labios se convirtieron en silencio.
¿Por qué escribo tu nombre si ya no me pertenece?
Le pertenece a la luciérnaga del alba.
Tu ausencia me ha dejado carretas llenas de soledad, el brillo de tus ojos se los llevó el alba y ahi las luciérnagas empezaron a brillar.