No rinde el fiero viento su estocada,
ni rompe el vendaval la fuerte palma;
así levanta su vigor el alma,
de luz vestida y de verdad armada.
La negra sombra acecha despiadada,
el tiempo embiste con helada calma,
mas late dentro la virtud del alma,
fuerza inmortal que no será domada.
Ruge la noche y tiembla la ribera,
pero persiste fiel la fuerza viva,
cual sol que brota tras la sombra fiera.
Mantiene su postura siempre altiva,
el espíritu avanza en su carrera,
frente a la adversidad que lo motiva.