Juan Roldan

Humano

No rinde el fiero viento su estocada,

ni rompe el vendaval la fuerte palma;

así levanta su vigor el alma,

de luz vestida y de verdad armada.

 

La negra sombra acecha despiadada,

el tiempo embiste con helada calma,

mas late dentro la virtud del alma,

fuerza inmortal que no será domada.

 

Ruge la noche y tiembla la ribera,

pero persiste fiel la fuerza viva,

cual sol que brota tras la sombra fiera.

 

Mantiene su postura siempre altiva,

el espíritu avanza en su carrera,

frente a la adversidad que lo motiva.