Ese día el cielo no cayó,
floreció.
Blanco, lento, en silencio,
como si Dios susurrara.
Caminábamos sin prisa,
tú reías, yo te miraba,
y cada copo que tocaba tu pelo
parecía quedarse a vivir en ti.
El mundo se volvió de pétalos fríos,
las calles, jardines del cielo,
y en medio de aquel invierno florecido
entendí que te amaba.
Porque no era nieve,
eran flores que caían para ti,
era el universo poniéndose bonito
solo para verte sonreír.
Y desde ese día de invierno y primavera,
de nieve y de flores a la vez,
llevo un secreto guardado, eterno...🪷