Son así, tus ojos, similares a esas gemas
de color indefinido que abarcan desde
el verde fulgor del Amazonas hasta
el nítido color del cielo.
Son así, tus ojos, inquietos, soñadores y febriles.
Trocándose en instantes en fuerza de mar embravecido.
Son así, tus ojos, risueños como los de un niño, llenos
de la irreverencia de quien traza su propio camino.
Arrogantes y majestuosos, con la sagacidad de un felino.
Son así, tus ojos, repletos de polvo de estrellas,
de arcanos secretos, poderosa intuición
y la infinita magia del universo.
Vale DGlez.