Quiero volver a ti como un navío,
que busca una orilla luminosa.
Amanecerme en tu sombra femenina,
rodeado de tus brazos y tu voz cansada.
Allí donde nace tu boca, donde el amor culmina,
donde se hace metal el canto y la caricia.
Donde guardo las fotos de tu aliento habitado,
mientras danza tu mano en mi pecho desnudo.
Tu piel trae la sal de mares enervados,
tu beso se edifica circular e infinito.
Y en tu poblada ausencia mis ojos se destierran,
hacia un verde anclado en el tiempo vencido