De repente
pierdes la noción del tiempo
y ya no sabes qué hora es.
Y te preguntas
si aún estamos a tiempo.
Cada insomnio
es una cicatriz que arde,
pero también una señal
de que algo en nosotros
se niega a dormirse.
Los que amamos
sabemos más
de noches largas
que de sueños tranquilos,
porque amar
es quedarse despierto
cuando todo invita a dormir.
Tal vez no se trata
de llegar temprano a la vida,
sino de llegar despiertos,
con el corazón atento,
para reconocer la luz
cuando, por fin, aparece.
— LMML