Sumido en la incertidumbre,
acusaciones que no tienen
que existir. Acciones que
en realidad sí cometí:
errores no fueron, solo
fue un impulso imprevisto,
todo para proteger a alguien,
alguien que me mira como
impuro.
No traté de dañarte, traté de
salvarte, simplemente me
preocupé por ti, pero lo
malentendiste.
No me comprendiste.
Ahora te vas y me reclamas
sumida en la ignorancia,
pero qué más da, así es mejor,
te digo adiós.