Corre el río por la tierra
cómo cinta de cristal,
canta historias milenarias
con su lengua musical.
Besa piedras, salta ramas,
hace danzas al pasar,
y en su pecho lleva estrellas
reflejadas sin cesar.
Va en camino hacia la aurora,
nunca deja de fluir,
cómo el alma de la tierra
que no sabe de morir.