Lo vi crecer por las calles
en donde fue perseguido.
Lo vi también escondido,
en trincheras tras los valles.
Lo oí decir: ¡Nunca falles
en la lucha, compañero!
Soñaba con un lucero,
soñaba con una estrella.
Sufría mucha querella
al pensarse, prisionero.
Lo vi recorrer el monte
cansado y lleno de llagas
picado, por muchas plagas,
en busca del horizonte.
Y el canto de aquel cenzonte
por aquellas serranías
con tristezas y alegrías
caminaba, por los cerros,
siempre huyéndole a los perros,
siempre huyendo a las jaurías.
Y pasó así muchos años
combativo y decidido
con el corazón henchido
soportando tantos daños.
No valían los engaños
en la lucha libertaria
que era justa y necesaria
contra los explotadores
y a la par, de pobladores…
¡Era revolucionaria!
Con semillas bajo tierra
y con tanto sacrificio
el momento fue propicio
para detener la guerra.
Luego vino la postguerra
y los cantos por la paz.
Pero el águila rapaz,
nunca abandonó la lucha
y hoy más fuerte se le escucha
ese canto que es voraz.
Toda historia tiene etapas
de avanzada o retrocesos
pues las luchas son procesos
con sus rutas y sus mapas.
De la historia no te escapas
y cuidado, si la olvidas
y repites las heridas
que el pasado te ha dejado
con camino ya anegado
donde han muerto muchas vidas.
Hoy recuerdo muchos dichos:
«¡Qué del dicho hasta los hechos,
siempre habrá sus grandes trechos!»
Muchas veces por caprichos.
«Y al venir los susodichos,
que lucharon con empeños
se creyeron que eran dueños
de los sueños para el cambio.
Y cual trueque (de intercambio),
operó el cambio en sus sueños».
Y se fueron distanciando
de las luchas populares
ocupando otros lugares
del poder que iban buscando.
¡La soberbia fue aumentando,
el poder pronto envenena!
La conciencia la enajena
y el glamour es evidente
rechazando a mucha gente
y olvidando… ¡La colmena!
Hoy camina desnutrido
con la voz enmudecida
ya sin fuerza, ¿ya sin vida?
y anegado en lo podrido,
con el sueño malherido
soportando las fracturas
por banales aventuras
que gozó por un momento
denostando el juramento
que hoy le cobra las facturas…
Cada mar tiene su tumbo
y nos deja moralejas
de las cosas que son viejas
si han perdido ya su rumbo.
¿Han oído el gran retumbo
que soberbias desvanece
si el poder desaparece?
¡Nunca nada será eterno!
Si el poder lo pone enfermo
al perderlo, se padece…