Freddy Kalvo

Décimas históricas

Lo vi crecer por las calles

en donde fue perseguido.

Lo vi también escondido,

en trincheras tras los valles.

Lo oí decir: ¡Nunca falles

en la lucha, compañero!

Soñaba con un lucero,

soñaba con una estrella.

Sufría mucha querella

al pensarse, prisionero.

 

Lo vi recorrer el monte

cansado y lleno de llagas

picado, por muchas plagas,

en busca del horizonte.

Y el canto de aquel cenzonte

por aquellas serranías

con tristezas y alegrías

caminaba, por los cerros,

siempre huyéndole a los perros,

siempre huyendo a las jaurías.

 

Y pasó así muchos años

combativo y decidido

con el corazón henchido

soportando tantos daños.

No valían los engaños

en la lucha libertaria

que era justa y necesaria

contra los explotadores

y a la par, de pobladores…

¡Era revolucionaria!

 

Con semillas bajo tierra

y con tanto sacrificio

el momento fue propicio

para detener la guerra.

Luego vino la postguerra

y los cantos por la paz.

Pero el águila rapaz,

nunca abandonó la lucha

y hoy más fuerte se le escucha

ese canto que es voraz.

 

Toda historia tiene etapas

de avanzada o retrocesos

pues las luchas son procesos

con sus rutas y sus mapas.

De la historia no te escapas

y cuidado, si la olvidas

y repites las heridas

que el pasado te ha dejado

con camino ya anegado

donde han muerto muchas vidas.

 

Hoy recuerdo muchos dichos:

«¡Qué del dicho hasta los hechos,

siempre habrá sus grandes trechos!»

Muchas veces por caprichos.

«Y al venir los susodichos,

que lucharon con empeños

se creyeron que eran dueños

de los sueños para el cambio.

Y cual trueque (de intercambio),

operó el cambio en sus sueños».

 

Y se fueron distanciando

de las luchas populares

ocupando otros lugares

del poder que iban buscando.

¡La soberbia fue aumentando,

el poder pronto envenena!

La conciencia la enajena

y el glamour es evidente

rechazando a mucha gente

y olvidando… ¡La colmena!

 

Hoy camina desnutrido

con la voz enmudecida

ya sin fuerza, ¿ya sin vida?

y anegado en lo podrido,

con el sueño malherido

soportando las fracturas

por banales aventuras

que gozó por un momento

denostando el juramento

que hoy le cobra las facturas…

 

Cada mar tiene su tumbo

y nos deja moralejas

de las cosas que son viejas

si han perdido ya su rumbo.

¿Han oído el gran retumbo

que soberbias desvanece

si el poder desaparece?

¡Nunca nada será eterno!

Si el poder lo pone enfermo

al perderlo, se padece…