Lucha la bruma en el mar
por apagar el destello
de un fulgor solar tan bello
que no lo puede ocultar.
En esa densa neblina,
los azules convergentes
se muestran tan diferentes
que ciegan nuestra retina.
Vence la luz al final
en su lucha denodada,
disipando en la alborada
la opacidad invernal.
Se abre el cielo soberano
despojándose del manto
y nos llena con su encanto
de un claror que es meridiano.
El sol reina en la bahía
dibujando un espejismo
que eleva a romanticismo
un manantial de poesía.
Classman