Admito pues;
Que adicto soy
A rozarle las manos,
Cuánta paz,
Cuánta suavidad.
Cuánto amor me trago, Cada vez que se tocan.
Cuántas ganas de decirle, Que no me suelte,
Y seguir sujetandolas.
Ya era tiempo de qué
Una noche yo le ganará
A mis demonios,
A mí congruencia.
A la poca moral que me queda
Ese último bastión
Dónde me guardo
Y me siento digno.
¡Pero usted!
Y es que a usted.
A usted que ganas de escribirle.
Usted que es vital
Algo divino.
Algo que representa
Un enigma,
Algo complejo, franco.
Porque sencillo es
Escribirle a las flores
A las musas
A los atardeceres rosas
Y al mar turquesa.
Pero a lo vital
A lo realmente importante
A lo trascendental
¿Quién le escribe?
¿Cuándo ha leído usted un poema sobre la fotosíntesis?
Algo escrito sobre las válvulas cardíacas,
Sobre el ciclo metabólico del uso de la glucosa.
Algo sobre lo realmente importante.
Toda esa materia
Esa cotidianidad que nos rescata
Que nos mantiene vivos
Que me mantiene con vida...
Y no hablo de la muerte;
Hablo de vivir sin vida,
De marchar con rutina,
De no tener un solo motivo,
Para estar donde se está
Si no está usted presente.
Curioso mujer
Cómo le da sentido
A todo un día
Con un solo gesto.
Curioso mujer
Que con usted aprendí
Que a lo más vital,
Le falta poesía.
A las personas
Cómo usted
Nadie les escribe
Porque jamás habrá
Suficiente lengua
Signos
Glifos
Texto.
Para poder decir
Todo el bien del mundo
Que le trae a este mundo.
Gracias por dejarme
Tocar sus manos
De manera discreta
Complicial
Fugaz y cautiva.
Gracias por dejar
Que estás manos torpes qué
Allá de vez en cuando,
Toca...
Se permitan escribirle,
Allá de vez en cuando,
Cuando pueden.