Vivir dos vidas y que solo una sea real.
Que todo lo que pensamos, decimos, hacemos y soñamos no sea más que una ilusión,
una representación de algo más profundo que aún desconocemos.
Y que aquello que no pensamos, no decimos, no hacemos ni soñamos sea, precisamente, lo real.
¿Te imaginas habitar esa realidad?
¿Y si la vida que creemos vivir, no fuera más que una proyección de una existencia cuya verdadera naturaleza ignoramos?
Que nuestro nacimiento y nuestra muerte, no fueran más que etapas de una existencia cuya esencia permanece en la sombra.
En otro espacio.
En otro tiempo.
En otra dimensión.
En otro lugar.
Y si así fuera…
Si no existiéramos tal y como nos conocemos…
¿Cuál sería el motivo?
¿Sería una prueba de nuestra auténtica realidad?
¿Un tránsito necesario para alcanzar una nueva fase de la existencia que nos sostiene?
¿O el camino que esa realidad recorre para llegar a ser plenamente consciente de sí misma?
¿Te imaginas?