Soneto libre.
Arde como Sol en su centro la tierra,
Tiemblas las grandes cordilleras,
Marchitas las flores sobre las praderas,
Como la cumbre desierta de la sierra.
Es el mar como olla ardiente de agua,
Y los bosques que antes verdes,
Hoy sufren sequias y muertes,
Pues el hombre contamina sin tregua.
Hay mi bello, majestuoso y azul Edén,
Porque los hombres no comprenden,
Que mañana solo Tierra, Venus será.
Viendo la verdad, con brutal desdén,
Los ricos y poderosos dicen,
Que sufra el pobre que muerte espera.