Ernesto Cruz Sanchez

El café de ojos

Si caerte del cielo fue un pecado,
gustoso pagaré el castigo,
con tal de no perderme nunca
del brillo de tu sonrisa.

Privarme de tus lindos ojos color marrón,
sería un suicidio en vida,
porque en ese café tan profundo
encontré mi mejor guarida.

Tú, morenita de cabello negro,
chaparrita que ilumina mi día,
chiquita de cuerpo pero enorme
en la forma en que me haces sonreír.

Yo puedo ser muy atento,
cariñoso y amable,
pero también muy goloso...
goloso de ti, de tenerte cerquita,
de tu voz bajita y tu forma tan bonita.