En la distancia de una fractura
la escisión escribe
quién sobrevive, quién muere
esta distancia interna
fracturada
destruye al sujeto
apenas aquí
rozando los límites de la locura
introducida por la catástrofe
por la pérdida
la colectiva esquizofrenia moral
de la conciencia que sufre
el ataque de sus libertades
de movimiento