Tengo un buzón escondido en el alma,
donde no llega el ruido, donde todo calma,
ahí guardo las cartas que nunca te envié,
las palabras que por miedo me callé.
Ahí dejo cada recuerdo, cada ilusión,
cada noche que hablaste a mi corazón,
todo lo que fuimos, todo lo que será,
todo lo que el tiempo no borrará.
Porque aunque la vida nos ponga distancia,
y el silencio se vuelva constancia,
hay algo que nunca tendrá final:.