Pandy Andy

​La frontera del respeto

​Amo la chispa de la picardía,

el chiste rápido, el reír despierto,

amo el amor con su alegría

y la sazón del humor contento.

​Me hace gracia ese verso picante,

aquella chispa de canto travieso,

pero que nadie intente o bastante

confundir mi sonrisa con eso.

​Nunca sentí miedo por decir lo que pienso,

y aunque perdí amigos en el camino,

ser fiel a mí misma es un bien tan inmenso

que marca la huella de mi destino.

​Yo no le hablo a nadie con aspereza,

ni falto al respeto con mala intención,

jamás yo me presto para una bajeza,

ni dejo que pasen sobre mi razón.

​Si me hablan mal, no hay segunda llamada,

mi puerta se cierra de forma serena.

El respeto se gana con la mirada,

y quien no respeta, no vale la pena.

​Quedarán los pocos, los de verdad,

los que entienden mi risa y mi franqueza,

que la picardía no quita dignidad,

ni la buena cara resta firmeza.