Jordan Sanchez

Dos caben en uno

Lejos pero tan cerca que un vórtice monstruoso nos atrape.

En un espacio indetectable, abisal, casi fúnebre,
donde el oxigeno sea una contorsión torpe.

Tan cerca que los ojos no hagan falta,
que el cuerpo DESAPAREZCA.

En un átomo,
en la fracción de un quark,
no estamos, porque no somos
                     sino
                      ALMAS.