Ricardo Castillo.

A contrapaso

A contrapaso

¿A quién le falta mi falta?
¿Podrá buscar a otro
sin saber que a mí busca?

Caminar en contrapaso
de mis pasos.

Y así desencontrados,
huyéndome
en la altura vertical del escalón,
atados nuestros talones;
corcel uno del otro
cabalgando nuestros esqueletos;
desterrándonos
de nuestra propia tierra.

Hoy, ocho de octubre, a las diez de la noche,
estoy
arrancando mi imagen del espejo
(mientras las palomas duermen
en sus viejos palomares de concreto
junto a mi cuarto).

Así, sin reflejos,
invisible
y traslúcido,
como ángel de vitral
o vaso vacío
esperando el agua,
así te espero yo
en las gotas vertidas de tu regreso;

porque no es posible sino soñar
este escalofrío del reencuentro
para luego despertar
inundado de luces el instante,
inevitable,
inadvertido,
ardiendo de interiores fuegos,
llegando y partiendo,
anclado
a este puerto,
a estas aguas
donde uno se haya abierto
por la mitad,
y la lumbre de darse,
desnudos los ojos,
con la certeza aérea de un ciego,

para comprobar
que existimos,
sollozando
y naciendo juntos.


Ricardo Castillo  
8 de octubre de 2026

Imagen: René Magritte, Architecture au clair de lune, 1956.