El mundo es una bola de carne
una luz que ansía su satisfacción
en un \"ahora o nunca\"
en un arder como cabeza de fósforo
Te dice en su dualidad que el ardor es solo tuyo
luego que también de los demás
en una confusión que no deja de aclararse
ya no existe más sensualidad ideal
solo un licuado de carne y pelos
Unas pinzas nos toman de los hombros
no importa qué hagamos
cada vez se hace más imposible predecir el futuro
qué me hace caer en altares oscuros
Estoy atrasado desde el pasado
vivo creyendo en momentos inexistentes
luego mi intuición me invita a desconfiar de mi memoria
y en realidad me muevo tan poco
De ahí proviene también la necesidad
nace de una compensación
porque el equilibrio es un tótem de oro
al que nos enseñaron alabar
sin saber qué necesitamos satisfacer