Marius Figueroa von Blumenthal
P. SABAG
Aunque nunca la conocí, sus poemas me deslumbraban, si hubiésemos sido amigos de aquellos que se hablan de frente, quizás podría haberme desprendido de la fuerza arrolladora de esas palabras escapándose.
QEPD
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Para que me recuerdes, deja tu ventana abierta,
tal vez regrese...
Para que me recuerdes, vístete de sol,
arranca el azul al cielo,
no te pierdas en los fangos de la soledad,
y olvida las agujas del tiempo,
que el reloj roto ya no sabe remendar.
Para que me recuerdes, escóndete en los nidos
de las golondrinas y aguarda con ellas,
el viaje hacia el sol,
la palabra que más te arde,
tal vez volveré en los huecos que deja
el silencio, en los vacíos de las lágrimas,
allí donde calla el viento
y hasta la selva se estremece.
Para que me recuerdes, no cortes
ni las margaritas ni las amapolas,
porque estaré en cada pétalo,
seré brisa, y a la vez,
tornado delicado,
huracán que quema las olas del mar.
Para que me recuerdes, ahuyenta el frío
que cubre mis noches
y me congela el alma
que en ti se fuga.
Para que me recuerdes, escucha caer
los jazmines,
intenta comprender
por qué se enfurecen los volcanes.
Para que me recuerdes, acaricia mi recuerdo
hasta que se deshaga entre tus manos,
pronuncia mi nombre
hasta que te duela,
tal vez un día volveré.
P. SABAG