Alan

Soledad.

Quien pueda tener

el sol en la mirada

sabrá del frío recorrido

en años de silencio.

 

En las horas de la tierra,

raíces de sueño y pesadumbre

crecen debajo de la piel,

y beben horas perdidas

que llenan el cauce de la vida.

 

El manantial interior que fluye

no alcanza a cubrir el dolor

que se siente profundamente

al no tener caricias y besos

luciéndose en nuestro cuerpo.

 

Las cosas más sencillas,

los actos más rutinarios,

todo se vuelve pena y vacío

cuando el entorno es oscuro

y sólo el tiempo que se agota

está siempre a nuestro lado.

 

(Todo tiempo pasado queda encerrado como recuerdo, y el otoño lo deshoja lágrima a lágrima.)