Dafel Castro

El tango del inmigrante

He pensado seriamente en el regreso 

en ceder a ese deseo tan intenso 

declararme derrotado 

o mejor desterrado 

 

hay días buenos apartados 

-me pregunto dónde- dicen los optimistas 

yo me conformo con no llorar demasiado 

o al menos no sentirme despreciado 

 

dame tu mano fulano 

a cambio tendrás mi abrazo grato 

no me llames extraño 

¿Acaso nuestro Dios no nos hizo a todos hermanos?

Olvido a veces que tu dios tiene otro acento 

y que según tu criterio 

mi visa aún está en espera 

para ocupar un puesto en su reino 

 

vuela bajo compañero 

mira que a veces 

las mariposas cambian su rumbo 

y vaya uno a saber 

quizá sus vientos arrastren tu orgullo 

 

Dame tu esfuerzo jornalero 

tu pago será 

las migajas de tu empeño 

mira que mi tercer auto no da espera 

y mi mansión en la playa necesita muebles nuevos 

 

He pensado seriamente en el regreso 

pero ¿Quien enseñará a mis hijos lo que es el esmero?

¿Quien preparará su camino hacia un futuro de éxito? 

 

El otro gran dilema es 

que de allá donde vengo 

ya no guardo ningún sustento 

ni techo ni suelo, incluso 

ni abrazo ni beso 

 

Que tristeza grande

migrantes compañeros 

somos desterrados de lo propio 

somos desterrados de lo ajeno 

 

pálido y augurio 

me levanto temprano 

me tomo un café que sabe solo a recuerdos 

mientras 

pongo los pies en el suelo 

e intento convencerme 

que esta es la tierra adonde ahora pertenezco 

o bueno 

al menos eso es lo que creo.