Llegaste a mi vida en forma de silencio,
como la calma que sigue a la tormenta,
borrando de golpe cualquier vieja herida,
con esa nobleza que en tu alma se asienta.
Eres el hombre que tanto soñé tener,
el refugio tierno donde habita la paz,
un alma sencilla, transparente y pura,
que me entrega su amor sin mirar atrás.
Me cautiva la dulzura de tu trato atento,
tu forma amorosa de cuidar de mí,
eres mi chico bello, mi cómplice eterno,
el regalo más hermoso que el cielo me dio aquí.
Qué dicha divina coincidir contigo,
en este camino que hoy juntos andamos,
pues en tu sencillez encontré mi fortuna,
y el amor más sincero que jamás soñamos.