Alexandra Quintanilla

Oleadas

 

Me quedé jugando con las olas que arrastran tu nombre
Así fue…

Si,
¿Así será como quedará la historia?
Yo jugando con olas invisibles antes de dormir.
Cariño, un no hubiera dolido menos.
El juego hubiera parecido más limpio.
Entonces, me quedaré jugando…
Las olas, me arrastran y es, probablemente divertido.

¿No has vivido tú una contradicción?
No tener un fin determinado.
Hay demasiada incertidumbre e indiferencia cuando te acostumbras a no colgarte de algo.

Comienzo comprender,
cuando huyo sin previo aviso sin mencionarlo.
Pero tranquilo, perdono rápido.
Olvido lo que no es necesario, así que,
Solo me queda jugar con tu nombre.
Enredarlo en palabras con o sin sentido,
jugarlo es divertido porque, bueno
en un momento te borro.

Así que me quedé jugando…
No mencionarte específicamente en mis oleadas de delirio.
¿Puedes perdonarme tú también?

Las cosas que dije un día antes.
Comprendo, fui una niña no una mujer.
Pero…
Voy ahora a otra esquina.
Pega el sol pero también hay brisa.

Me voy a olvidar de todo,
entre el humo y las risas, siempre funciona así.
Así que deberías perdonarme pacíficamente.
Sin jugar un juego como lo estoy haciendo.
Sin alertas.
Sin previo aviso y,
Puedas perdonarme.
Al final, no es como que me vaya a pesar la existencia.
Fue solo un juego.
Así es como me tomo las acciones de terceros sin convertirlas en primera plana.
Aunque, un no hubiese dolido menos.
A cambio de cambiar quién soy.
No, no fue una pregunta que te favoreciera.
No, no fue una decisión que nos reuniera.
Es cuestión de praxis más que de relleno.

Ahora me encuentro arrastrada por un hilo de olas imaginarias y,
ahora sé quién realmente soy y lo que representas.
Ahora te veo con ojos normales y eso no funciona en el amor y esas cosas que la mayoría desea.
Fue solo un juego mientras duró,
supongo que eso está bien.