La sombra que me persigue
Cuando las cosas se ven
con diferentes miradas
sin encontrar cosas raras
y sin buscarles cien pies.
Un mirar con su hermosura
a lo que los ojos ven,
un jardín que es el edén
de las más dulces ternuras.
Una flor en el jardín
una mañana de estío,
en vez de un invierno frío
que no te deja vivir.
Unas nubes en el cielo
quitando el brillo del sol,
trayendo noche de duelo
al día con su esplendor.
Observar el universo
y contemplar una estrella
que, para ti es la más bella
sin final y sin regreso.
Un manantial de agua fresca
en el remanso del río,
para calmar amoríos
de una boquita de fresa.
Un beso sobre unos labios
llenos de fuego de amor,
para calmar el dolor
con humilde desagravio.
Paseo por la arena de la playa,
descalzo sobre la orilla
donde llegan cuán mantillas,
blancas espumas de plata.
Suspiros, saliendo de la garganta
recordando un viejo amor,
que no te calma el dolor
de otro amor que tú no aguantas.
Sombras que siempre me siguen,
a veces las nubes tapan,
pero el sol que me persigue
siempre brilla y las destapa.
José Ares Mateos