FRANCISCO CARRILLO

preso.

Callado, noble y siervo de su gozo

perpetuo lamentar y algo herido

se basta con fingir que maldecido

está, viviendo en el fondo de ese pozo.

 

A veces quedan mudos tantos gritos

a veces, cree estar como buen mozo

y siendo penitente en calabozo,

reniega  salvación de tantos mitos.

 

Callado negará a ver sus ojos

la cruda sensación que siempre tuvo

de estar en libertad y no prendido.

 

A veces por soñar cree ser fugitivo

cambiar su vida a tal, si nunca pudo

tener el alma en paz y no en despojos.

 

Y preso se aceptó entre los muros

de barro paja y cal, empobrecidos

cumpliendo de condena, haber nacido

en pobre soledad y estado puro.

 

A veces cree escuchar tras esa reja

el canto del gorrión y su aleteo

sintiendo la humedad del frío invierno

recuerda ver de joven, primaveras.

 

Callado, en su cama de madera

marcando en la pared días que pasan

rezando por tener, muerte serena.

 

Se apaga otra vez la luz de vela

volviendo a soñar, preso en las tablas

con ver de nuevo el mar.. y las estrellas.