Infundio
Hay quienes dicen ser indispensables,
que tienen en las manos los poderes;
y al cabo, cuando enfrentan caracteres
se caen en misterios inefables.
Creyéndose eminentes memorables,
disfrutan del elogio y los placeres:
mas ante el duro golpe a sus saberes
se muestran como sombras miserables.
Al fin, la nada impone su medida
y borra los axiomas que se hicieron
espinas venenosas en la vida.
Se cae el pedestal; ¿adónde fueron?
¡Qué drama! ¡Qué delirio! ¡Quién lo olvida!
Fue solo una ilusión que mantuvieron.
Samuel Dixon